Que su Ángel de la guarda los bendiga y los guíe hasta el cielo

Que su ángel de la guarda los bendiga y los guíe hasta el cielo

Que su Ángel de la guarda los bendiga y los guíe hasta el cielo.

Los Ángeles de la Guarda también llamados Custodios son los encargados de velar y de cuidar en todo momento de la persona a quien han sido designados como sus protectores.

Acompañan al alma desde que somos concebidos hasta que nos morimos y nos señalan el Camino al Cielo.

El Ángel de la Guarda es un “príncipe de la milicia celestial”, que Dios nos ha dado para defendernos de cualquier peligro: ya sea físico o espiritual, es decir en el cuerpo o en el alma.

Tu Ángel de la Guarda es más que simplemente tu guía; es también tu amigo y compañero el más íntimo.

Tú y tu ángel serán unidos a lo largo de toda tu vida.

Puedes pedir a tu ángel cualquier tipo de ayuda que necesites.

Están a tu lado cuando las cosas son oscuras, frías, y solitarias en tiempos de crisis y necesidad.

Tu Ángel de la Guarda también está allí para que celebres tu vida y sientas tiempos de gran alegría.

Este Ángel muy especial caminará a tu lado cada día, compartiendo todos los momentos de tu vida.

Los Ángeles cuidan muy especialmente, al alma que Dios le ha confiado porque no volverán a cuidar a otra alma.

Por eso, serán nuestros compañeros en esta vida y se quedarán a nuestro lado en el Cielo, por toda la eternidad.

El Ángel de la Guarda es un espíritu puro, y oficia de puente entre Dios y su custodiado.

El Ángel también hace a su vez la misión de ser la voz de la conciencia la cual siempre trata de ayudarnos y guiarnos en nuestro camino de aprendizaje, consolarnos en momentos de tristezas o dificultad y concedernos nuestros deseos cuando le hacemos algún pedido de forma directa (Siempre que sea para bien y no interfiera con el libre albedrío de las personas.)

Tu Ángel siempre te acompaña, él nos dice cosas como no hables ahora, no te metas en problemas, no vayas para allá, no compres esto, no lo necesitas.

La mayor parte de las personas sabe que muchas veces en la vida cuando uno está a punto de pasar un desastre algo nos protege, y nosotros sabemos que no fue nuestra sabiduría o intelecto lo que nos salvó.

A nuestros Ángeles de la Guarda debemos ponerle un nombre para llamarlo constantemente y pedirle toda ayuda que precisemos.

El Ángel de la Guarda es esa voz que nos sopla al oído, nuestro Ángel de la Guarda está para dictarnos lo correcto, él nos susurra los más bellos mensajes de paz, alegría, amor, humor, esperanza y todas las cosas buenas.

Los Ángeles de la Guarda tienen la misión de siempre recordarnos el camino de regreso a nuestro verdadero hogar que es el Cielo, donde está Dios.

Una de las tareas más importante y más difícil para los Ángeles de la Guarda es de inducirnos a “la oración” porque es a través de la oración como ellos nos dicen de qué manera podemos conectarnos con Dios, Nuestro Señor, y también, la oración nos limpia de la oscuridad, y nos permite recibir toda la abundancia y prosperidad que la mayoría de veces se obstaculiza, pero con la oración se ilumina nuestra alma.

Tu Ángel de la Guarda siempre te acompaña, está al lado derecho de todas las personas, menos de los sacerdotes, que pasan a estar a su izquierda, en el momento de recibir la ordenación sacerdotal, Porque la dignidad sacerdotal es mayor a la dignidad del Ángel.

La existencia de los Ángeles se reafirma en la Biblia en la frase del salmo 90.

“sus Ángeles ha dado Dios para que te guarden en sus caminos”.

Y en aquella otra frase famosa de Jesús: “Cuidad de no escandalizar a ninguno de estos pequeños porque sus Ángeles están contemplando el rostro de mi Padre Celestial”.

Como vemos los Ángeles siempre han estado con nosotros.

Estas son unas recomendaciones para que los invites que trabajen más abiertamente en tu vida y hagas del mundo Celestial parte de tu interior:

1- Comencemos a entablar un dialogo con tu Ángel compartiendo tus alegrías y preocupaciones. Verás, que poco a poco, aparecerán las personas adecuadas para ir resolviendo tus dificultades y presta atención a las señales porque las coincidencias es la forma que tiene Dios de producir milagros.

2- Preguntémosle su nombre, si no logramos percibir su nombre, le ponemos uno y le decimos que así se llamara para que nuestro corazón comprenda que está cerca, y así, los podemos llamar cuando lo necesitemos.

3- Digámosle que nos acompañe diariamente, démosle los buenos días y dejémonos acompañar todos los días de nuestra vida por Nuestros Ángeles Custodios; teniendo presente que su misión específica es señalarnos el Camino para llegar al Cielo.

Llama al Ángel de la Guarda siempre que tengas cualquier tipo de necesidad.

El Ángel de la Guarda te puede ayudar con cuestiones del corazón, familia, trabajo, abundancia, y éxito.

Tu Ángel de la Guarda es el que mejor te conoce, después de Dios, porque ha estado contigo desde el primer momento, Simplemente hablar con tu Ángel de la Guarda puede mejorar todo.

Mucha gente cree en ángeles de la guarda, pero no le pidió asistencia, Trata de pedir a tu ángel de la guarda, en el nombre de Jesucristo, ayuda con algo y estarás asombrado como fácilmente y rápidamente las cosas mejorarán para ti.

Así, mismo pedir pequeñas cosas, despertarte en la mañana y encontrar algo que se te ha perdido o el buen producto mientras vas de compras.

¡Eso es tu Ángel de la Guarda trabajando para ti! Encuentra y conoce tu Ángel de la Guarda – te alegrará que lo hicieras!

Todos los seres humanos, menos los sacerdotes, tienen al Ángel de la Guarda del lado derecho; y cuando entramos a algún lugar, primero pasa el Ángel y luego, nosotros.

Pero, el sacerdote tiene su Ángel de la Guarda del lado izquierdo, y al entrar en un lugar, primero pasa el sacerdote y después su Ángel de la Guarda.

Esto, se debe a que la dignidad sacerdotal supera a la de los Ángeles.

San Francisco de Sales era Obispo de Ginebra, Ordenó sacerdotes a varios seminaristas.

Terminada la ceremonia, todos se fueron, menos uno.

Este seminarista estaba en la iglesia, haciendo un ademán para que alguien pasara.

San Francisco de Sales lo vio que hacía esto, pero no había nadie a su lado. Lo mandó a llamar y le preguntó que le había pasado en la iglesia. El sacerdote, recién ordenado le dijo a San Francisco de Sales:

“Monseñor: Dios me dio la gracia de ver siempre a mi Ángel de la Guarda. Siempre estaba a mi derecha, y cuando íbamos a un lado, primero pasaba él y después yo. Pero, después que usted me ordenó sacerdote, mi Ángel de la Guarda pasó a mi izquierda, y él quería que primero pasara yo y después él. Por eso, yo hacía el ademán para que pasara él, pero mi Ángel quiso que pasara yo. Le hice caso, y así salimos de la iglesia”. <>

A mucha gente le gusta decir esta oración para llamar a su Ángel de la Guarda:

“Ángel de mi Guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que me pongas en paz, alegría y descanse en los brazos de Jesús, José y María”.

Enviado por: Adriana Graciela Torriani.