BENDICE AL SEÑOR ALMA MÍA ALABE TODO MI SER SU SANTO NOMBRE

BENDICE AL SEÑOR ALMA MÍA ALABE TODO MI SER SU SANTO NOMBREBENDICE AL SEÑOR ALMA MÍA ALABE TODO MI SER SU SANTO NOMBRE.

Bendice al Señor alma mía, alabe todo mi ser su santo Nombre.
Bendice alma mía, al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios.
El perdona todas tus ofensas y te cura de todas tus dolencias.
El rescata tu vida de la tumba, te corona de amor y de ternura.

TE DOY GRACIAS, JESÚS
TE DOY GRACIAS, JESÚS,
POR HABERTE ENCONTRADO,
POR HABERME SALVADO,
TE DOY GRACIAS, JESÚS.
TE DOY GRACIAS, JESÚS.

Hoy ya sé el camino
hacia el me dirijo:
es la senda bendita
que representa al Hijo.

Mi amor era pequeño,
pero ya lo he encontrado,
y ese pequeño amor
hoy se ha agigantado.

Hoy Jesús es mi guía,
Él controla mi vida,
y no hay ser terreno
que mi cariño mida.

Mi dulce Madre, toma mis angustias y
transfórmalas en paciencia y amor.

Recibe mi temor y deja paz en mi corazón.

Cúbreme con tu manto, del frío que siento
cuando disminuye la llama de mi fe,
y haz que brote Nuevamente como un manantial de luz
y de esperanza.

Mi dulce Madre, seca mis lágrimas,
no permitas que caigan cada vez que alzo con devoción
y desesperación ante ti mi tímida mirada.

Llévame a tu regazo,
para descubrir nuevamente que sigues ahí,
esperándome como siempre mi Dulce Madre.

Que todos los hombres en a la tierra,
busquen tu voluntad en la oración
y en la pureza del corazón,
y te adoren y glorifiquen tu santo nombre.

Ayúdales a encontrar en ti la fuerza
para superar el miedo y la desconfianza,
para que crezca la amistad
y vivan juntos en armonía.

Padre misericordioso,
que todos los creyentes encuentren
la valentía de perdonarse unos a otros,
a fin de que se curen las heridas del pasado
y no sean un pretexto para nuevos
sufrimientos en el presente.

Concédenos que esto se realice
obre todo en Tierra Santa,
esta tierra que bendijiste
con tantos signos de tu Providencia
y donde te revelaste como Dios de amor.

A la Madre de Jesús,
la bienaventurada siempre Virgen María,
le encomendamos a los hombres
y a las mujeres que viven en la tierra
donde vivió Jesús.

Que, al seguir su ejemplo,
escuchen la palabra de Dios
y tengan respeto y compasión
por lo demás, especialmente
por los que son diversos de ellos.

Que, con un solo corazón y una sola mente,
trabajen para que todo el mundo sea
una verdadera casa para todos sus pueblos.
¡Paz! ¡Paz! ¡Paz! Amén.

Enviado por: Aurora Gonzalez.