LA PRIMERA VIRTUD QUE DEBE BRILLAR ES LA OBEDIENCIA A LOS PADRES Y SUPERIORES

Don Bosco

De los Escritos Espirituales de San Juan Bosco:

”La primera virtud que debe brillar en la juventud es la obediencia a los padres y superiores’’:

Así como una tierna planta, aunque colocada en un jardín bien cultivado, tiene necesidad de un sostén para desarrollarse convenientemente, así vosotros, amados jóvenes, os doblegaréis seguramente al mal, si no os dejáis guiar por los que están encargados de vuestra educación y del bien de vuestra alma. Estos no son vuestros otros padres, o aquellos que hacen sus veces, a quienes debéis obedecer exactamente. ”Honra a tu Padre y a tu Madre, y vivirás largo tiempo sobre la tierra’’, dice el Señor.

Pero , ¿cómo le es honrará?. Obedeciéndoles, respetándoles y prodigándoles los cuidados que debemos. Obedeciéndoles. Para llenar cumplidamente esta primera obligación , es preciso que , cuando os ordenen alguna cosa , hagáis prontamente sin mostrar disgusto ; y guardaos de ser del número de los que dan señales de disgusto ; ya moviendo la cabeza o de otro modo y , lo que es peor , respondiendo con insolencia . Estos incurren en la indignación de Dios mismo, quien se vale de los Padres, para manifestarle su voluntad. Nuestro Salvador, aunque omnipotente, quiso enseñarnos a obedecer, sometiéndose en todo a la Santísima Virgen y San José , al practicar el humilde oficio de artesano . Por obedecer a su Padre Celestial, se ofreció a morir en la Cruz y sufrir los más crueles tormentos.

Debéis, así mismo, respetar mucho a vuestro Padre y a vuestra Madre; nada hagáis sin su permiso, ni os mostréis impacientes en su presencia, guardadóos de descubrir sus defectos. Nada hacía San Luis sin permiso; y cuando no estaban sus Padres en su casa, obedecía a sus empleados domésticos.

El joven Luis Comollo, habiéndose visto obligado, a pesar suyo, a permanecer fuera de su casa más tiempo del que había sido concedido, al volver pidió humildemente perdón a sus Padres, derramando lágrimas por aquella desobediencia involuntaria.

Mostrad siempre diferencia a vuestros Padres, ya sirviéndoles afectuosamente, ya entregándoles el dinero o los regalos que os hagan y, en una palabra, todo lo que os pertenezca, para emplearlo según consejo. Debéis, además, rogar todos los días por ellos, para que Dios les conceda los bienes espirituales y temporales que necesitan.

Lo que digo aquí de vuestros Padres , debe aplicarse también a los superiores eclesiásticos o seglares y a los maestros , de quienes recibiréis con humildad y respeto todas las instrucciones , consejos y correcciones ; porque , en todo lo que os mandan , no procuran sino vuestro mayor bien : además , obedeciéndoles , obedecéis al mismo Jesucristo y a la Santísima Virgen .

Os recomiendo, sobre todo, dos cosas. La primera, que seáis sinceros con vuestros superiores, no ocultándoles nunca vuestras faltas con disimulo, y aún menos, negando haberlas cometido. Decid siempre con franqueza la verdad, porque la falsedad, os hace hijos del demonio, príncipe de la mentira, y os hará perder el honor y la reputación cuando vuestros superiores y compañeros lleguen a descubrir la verdad La segunda, que toméis por regla de conducta los consejos y advertencias de esos mismos superiores. ¡Dichosos si así lo hacéis ; pasaréis una vida feliz , porque todas vuestras acciones serán siempre buenas , edificando , además , al prójimo . Concluyo, diciéndoos que el niño obediente llegará a ser santo; al contrario, el desobediente irá por una senda que le conducirá a la perdición.

Enviado por: Mariana Villalba.