MEJOR ES SUPERAR QUE OLVIDAR

MEJOR SUPERAR QUE OLVIDAR
Tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre, dice el viejo aforismo. Yo no creo que olvidar sea la solución para nada. Lo digo tal y como lo pienso y respetando por supuesto a todos aquellos que hayan decidido olvidar (benditos si han podido) para continuar con sus vidas.

A mi entender la palabra, más que olvidar, es superar, y el concepto es dejar ir, porque no sabemos cuándo la vida nos pondrá más adelante de nuevo en la tesitura de enfrentarnos a algo parecido a lo que nos hizo daño y habremos de tener muy vivo en la memoria lo que pasó, para procurar no repetirlo y equivocarnos de nuevo.

Por otra parte, tampoco creo que borrar una parte de nuestra vida, así sin más, sea lo más conveniente. Somos producto de nuestros aciertos y de nuestros errores, y si hoy somos quienes somos, y nos gusta quienes somos, es gracias a todo lo vivido: bueno y malo.

“Dejar ir no es olvidar, no pensar o ignorar. No deja sentimientos de enojo, celos o arrepentimiento. Dejar ir no es ganar ni perder. No se trata de orgullo, ni de cómo te veas, ni del pasado. Dejar ir no es borrar recuerdos, o recordar momentos tristes. No deja vacío, dolor, o tristeza. No es darte por vencido. Dejar ir no es cuestión de pérdidas.

Dejar ir es valorar los recuerdos, superarlos y seguir adelante. Es confiar y abrirte hacia un nuevo futuro. Dejar ir es aceptar. Es aprender y crecer. Dejar ir es agradecer todo lo que te hizo reír, llorar y crecer. Es todo lo que tienes, tuviste y tendrás pronto.

Dejar ir es tener la valentía de aceptar el cambio y la fuerza para seguir adelante. Dejar ir es madurar. Es darte cuenta que a veces el corazón es el remedio más fuerte. Dejar ir es abrir una puerta, hacia un nuevo camino.”