Oración diaria de consuelo, valor y esperanza

Oración diaria de consuelo, valor y esperanza

Oración diaria de consuelo, valor y esperanza

Oración diaria de consuelo, valor y esperanza
Padre amado, gracias por la vida que me regalas y porque me haces sentir tu presencia que me conforta en cada momento llenándome de fuerzas y ayudándome a crecer en mi camino de conversión y dándome los ánimos para no dejarme vencer por todo aquello que es contrario a la alegría y felicidad que nos has prometido a todos.

En tus manos entrego este día que voy a vivir, tengo la fe puesta en tu gracia.

Quédate cerca de mí y ayúdame a realizar mis sueños.

Jesús mío, Tú conoces a profundidad las intenciones de mi corazón.

Quiero hacer el bien, aunque a veces haga el mal que no debo y daño a quien no quiero.

Ayúdame a ser justo ante tus ojos, a no buscar la adulación de los demás, sino complacerte a Ti, que ves en lo secreto y conoces el valor de mi ofrecimiento.

Que mi corazón sea guiado por las leyes de tu amor, para así buscar la justicia y el perdón, resarcir los errores, buscar la paz y la reconciliación.

No quiero caer en la vanidad ni satisfacer mi ego en los halagos de los demás, esperando recompensas que no se relaciones a tu proyecto de vida.

Ayúdame a saber discernir lo que debo decir, contar con tu iluminación para perseguir el bien sin esperar nada a cambio.

Señor mi Dios, sé Tú mi guía y protector.

Tu Palabra, que es sabiduría, me dice:

“Que te alabe otro y no tu boca; que la alabanza provenga de un extraño y no de tus propios labios” (Prov. 27,2)

Que, ni mis ojos, ni mi corazón, sean seducidos por falsos ídolos que me hagan extraviar sin permitirme crecer en tu bondad y en la sencillez.

Desde ahora, buscaré ser el más pequeño de todos, que pueda pasar siempre desapercibido y que seas Tú, Jesús, quien brille para siempre. Amén.

Propósito para hoy.

Dedicaré algo de tiempo a escuchar alegremente a un conocido que no me cae del todo bien (practicar la paciencia, la tolerancia y la caridad.

Frase de reflexión.

“Pidamos al Señor ternura para ver a los pobres con comprensión y amor, sin cálculos y sin temores”.

Enviado por: Oscar Alejandro Tamez Bazan. (México)