Señor ten misericordia de mí, Tú sabes mis penas y alegrías

Señor ten misericordia de mí, Tú sabes mis penas y alegrías
Señor ten misericordia de mí, Tú sabes mis penas y alegrías.

Señor tu lees en el fondo de mi alma mis penas y alegrías, sabes todo cuanto quiero y cuanto necesito, “GRACIAS SEÑOR”.

Señor ten piedad de mí, apacigua a tus ovejas y calma las tempestades de mi alma.

Tú que a tu paso por el mundo fuiste alivio, remedio y auxilio, no me abandones.

Señor ten misericordia de mí.

Sigue derramando sobre los necesitados el copioso raudal de tus bendiciones.

Indigno soy de pedirte nada Señor, pero eres mi padre, y por grande que sea mi indignidad, mayor es tu clemencia y misericordia.

Por eso me acojo con amplia confianza en tu regazo.

Señor ten misericordia de mí.

No en vano eres el más abnegado de los padres; no me rechaces si he tardado en llegar a Ti, acógeme Padre bondadoso.

Dame tu gracia para apartarme del pecado; tengo los mejores propósitos de una vida nueva, pero soy muy frágil, nada podré sin Ti.

Robustece mi fe, arranca la cimiente del mal.

Señor ten misericordia de mí.

Quiero ser un vaso nuevo, sinceramente deseo dejar los malos hábitos que me hacen esclavo de las pasiones.

Sé tú Señor, el que rompa esas cadenas que atan mi alma que te pertenece, que Tú redimiste y que cuesta el sacrificio de tu sangre.

Señor ten misericordia de mí.

Padre, te lo ruego, escúchame, no desoigas mis clamores, envía tu piadosa mirada sobre mi casa, mi familia, mis vecinos, mi prójimo, el mundo entero; consérvanos la salud del cuerpo y especialmente del alma.

Ampara a todos los que hubieran hecho daño, para alcanzar así el perdón, que Tú Señor guardas para todos nosotros.

Señor ten misericordia de mí.

Tú que nos enseñaste a ganar el pan de cada día con el sudor de nuestra frente, ¡Oh! Padre Celestial, procúrame el trabajo honrado con el que pueda ganar el sustento de los que tu voluntad ha confiado a mi protección.

Señor ten misericordia de mí.

Que en mi hogar reine la paz, la tranquilidad y el bienestar bajo Tu sombra.

Bendice todo cuanto pienso y realizo.

Afirma cada día mi fe que me enseñaron mis padres y abuelos.

Infunde en mí el amor al prójimo; préstame los medios para socorrerles.

Señor ten misericordia de mí.

“Cuando fuere necesario, alcánzame conformidad y resignación en la adversidad, fortalece mi espíritu, dame serenidad y entereza, la paciencia para sobreponerme a las contrariedades que en mi diario vivir se puedan presentar.”

Ilumíname para tomar las decisiones apropiadas en mis momentos de vacilación.

Auxíliame, haz que mis determinaciones sean bajo Tu voluntad y no la mía.

Señor ten misericordia de mí.

Hazme humilde Señor como lo eres Tú.

Guía y protege a los niños, jóvenes y religiosos; hazlos santos para que puedan humildemente caminar firmes en la fe, llevando Tu palabra de esperanza y caridad, amándonos los unos a los otros como Tú nos amas. Amén. <>

(Rezar un Padre Nuestro y un Ave María)

Enviado por: Rosa Cañizares Martinez.