AMA Y RESPETA A TUS SERES QUERIDOS

Ama a tu Familia

La gente que nos quiere tiene derecho a disfrutar de la mejor versión de nosotros mismos cada día. No es justo que al llegar a casa soltemos el malhumor acumulado por un día no demasiado positivo o por una racha poco afortunada. Hay que poner sonrisas a quienes nos regala caricias, y llenar de besos a quienes nos esperan con los brazos abiertos llenos de comprensión y de cariño.

Cuando tengamos la tentación de «soltar» en casa la furia acumulada, pensémoslo bien. El «Lo siento» no es una fórmula mágica que valga para todo y capaz de reparar cualquier estupidez. Y desde luego para lo que no sirve es para disculparse más de una vez por una misma torpeza o por una misma mala acción repetida.

«El árbol de los problemas»

El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar un viejo cobertizo, acababa de finalizar un duro primer día de tarea. Su cortadora eléctrica se dañó y le hizo perder una hora de trabajo. Y después su antiguo camión se negó a arrancar. Para remate se hizo también un corte en su mano.

Mientras lo llevaba a su casa, permaneció taciturno y en silencio. Una vez llegamos, me invito a conocer a su familia y mientras nos dirigíamos a la puerta de entrada, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de sus ramas con ambas manos.

Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba llena de sonrisas. Abrazo a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.

Posteriormente me acompañó hasta el coche y cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que le había visto hacer un rato antes.

“Oh, ese es mi árbol de los problemas”, contestó. “Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez”. “Lo divertido es”, dijo sonriendo, “que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior”.

Enviado por: Ignacio Novo Bueno.